CAPITULO 09

Estándar

El todoterreno se detuvo ante una casa de estilo parecido a las antiguas casas victorianas, con su porche y jardín vallado incluido. El coronel Neal bajo del vehículo invitando a Peter y Rose Mary que lo siguieran, traspaso la cancela de la valla y subiendo al porche llamo a la puerta. Enseguida abrió una chica joven de rasgos euroasiáticos. Se detuvo en la entrada, mirando detenidamente a las tres personas que esperaban al otro lado de la puerta, y al final dijo.
-Buenos días coronel Neal, ¿Qué le trae por aquí?
-Buenos días señorita Wagner, estas personas que me acompañan son el señor Peter Laurent y la oficial del servicio secreto la Señora Rose Mary Lush. Estarían interesados en poder hacerle unas preguntas a su abuelo el coronel Wagner – respondió con marcialidad el coronel Neal.
-Encantada de conocerles, por favor pasen. Supongo que habrán tenido un largo viaje para llegar aquí. ¿Desean tomar algo?- dijo la señorita Wagner extendiendo la mano invitándolos a entrar a la casa.
-No gracias señorita Wagner, hemos tenido un viaje bastante cómodo la verdad, no necesitamos nada por ahora- contesto educadamente Peter- Nos gustaría, si es posible, poder hablar con su abuelo inmediatamente.
-Dejen que suba a avisarle de su llegada. Estaba descansando en estos momentos, así que por favor tomen asiento en el salón y esperen- les respondió la señorita Wagner mientras les indicaba la entrada al salón.
Y una vez vio que estaban aposentados sus invitados, subió las escaleras hacia el primer piso.
– ¿Ya no está en activo el coronel Wagner, coronel Neal?- pregunto Peter extrañado.
– No, el coronel Wagner hace ya un par de años que se retiro con honores del servicio activo – Respondió el coronel Neal.
– Es extraño que siga viviendo en la base, ¿Su hijo forma parte del contingente de la base?- le pregunto Peter.
– No. El hijo del coronel no sirvió nunca en el ejército. Era profesor universitario en Reino Unido. El y su mujer murieron hace ya más de 10 años en uno de los numerosos ataques suicidas que sufrió el Reino Unido – respondió el coronel Neal.
– Fue un gran chico, y su hija aquí presente ha adquirido la mejores cualidades de su padre- dijo el coronel Wagner mientras bajaba lentamente por la escalera acompañado por su nieta.
Todos se levantaron en ese momento, Peter observo detenidamente al coronel Wagner. Un hombre cuyo rostro demostraba su gran experiencia en el campo de batalla, unos ojos inexpresivos que tuvieron que sufrir la vista de miles de atrocidades cometidas. Tenía una complexión atlética, seguía manteniéndose en forma el anciano coronel, pero la edad no pasaba en balde y se notaba que sus articulaciones se iban resintiendo de tanto esfuerzo físico.
– Siento mucho su pérdida coronel- respondió Peter- todos en mayor o menor medida perdimos a seres queridos en esta guerra absurda.
– ¿¡Absurda!?- dijo con tono de enfado el coronel Wagner- hijo esta guerra ha sido de todo menos absurda. Esta guerra se libro para defender los ideales de libertad y democracia que tanto nos costó levantar a nuestra civilización.
“ideales que por otro lado se demostraron que eran falsos” pensó Peter sin querer seguir discutiendo ese tema con el coronel para no crear fricciones innecesarias.
– Disculpe mi torpeza coronel- dijo Peter intentando disculparse- no fue mi intención menospreciar los esfuerzos de gente como usted para defendernos a todos nosotros.
– ¿Y bien? Me comenta mi nieta que han venido desde Nueva York para hablar conmigo y hacerme unas preguntas. ¿Qué es lo que desean saber? – pregunto mientras tomaba asiento el coronel Wagner.
– Coronel Wagner, tengo entendido que ha estado usted destinado a esta base desde su creación- empezó a explicarse Peter- supongo entonces que no estaré equivocado en pensar que sea usted la persona con mas información acerca de todo lo que paso durante la guerra en esta región, ¿No es así?
El coronel Wagner asintió levemente con la cabeza como única respuesta hacia Peter sin dejar de mirarle ni un solo momento, esperando saber qué es lo que querrían sabes estas dos personas de un anciano militar retirado.
– me ha sido asignada la labor de recopilar información de diferentes partes del mundo sobre los eventos ocurridos los últimos 20 años. Mi primera parada es esta, China, supongo que entenderá la importancia de querer recopilar datos en esta área dado que, técnicamente, el estallido de la guerra fue iniciado aquí- Siguió Peter con su exposición- Así que si no le importa, siendo ya concretos, me encantaría oír como recuerda los tiempos que vivió usted aquí en la base, y los eventos, a su entender, importantes que aquí acaecieron.
El coronel Wagner se levanto de su asiento y sin perder por un instante de vista a Peter dijo.
– Señor Laurent, si lo que quiere saber usted es que paso en China y en esta base durante mis años de servicio, no hace falta alguna que se lo comente yo.
Y diciéndole algo imperceptible al oído a su nieta, se despidió levemente con la mano y volvió a subir la escalera.
La señorita Wagner salió disparada hacia el despacho de su abuelo. Volvió a los pocos minutos con una caja entre sus brazos.
Peter no podía dejar de mostrar su desilusión y a punto estuvo de marcharse de la casa cuando vio aparecer a la señorita Wagner.

-Perdone la brusquedad de mi abuelo señor Laurent, lo que quería decir él es que puede saber todo lo que necesita sobre esa época con esto.
Y aproximándose a Peter deposito en sus manos la caja mientras le miraba fijamente con una sonrisa amable en su cara, todo lo contrario que su abuelo, pensó Peter.
-¿Qué es esto?- Pregunto intrigado Peter, mientras abría la tapa de la caja.
-Esto señor Laurent – empezó a explicarle la señorita Wagner – es la vida de mi abuelo, todo lo que desee saber sobre el esta en el contenido de esta caja, hasta lo que ya tiene olvidado por su avanzada edad.
Mi abuelo siempre le gusto plasmar en papel todo lo que para el fueron momentos importantes en su vida. Aparte también guardo copia de todos los informes que hizo durante su carrera militar y los mensajes que se han podido desclasificar hasta ahora.
Peter aun no salía de su asombro al ver y sopesar la cantidad de información guardada en los centenares de tarjetas de memoria que tenia delante de el. Enseguida le vino una duda a la cabeza.
-Señorita Wagner. Esto es algo impresionante, pero creo que seria mejor preguntarle directamente a su abuelo, ya que sumergirme en toda esta información para descubrir lo ocurrido en un tiempo especifico me demoraría mucho en el poco tiempo que tengo.
-Señor Laurent- Le replico la señorita Wagner- para eso estoy yo aquí. No dude en acudir a mí para preguntarme por cualquier cosa contenida en esas tarjetas de memoria. Yo soy quien ha transcrito toda esa información a soporte digital, ya que mi abuelo siempre ha sido más de letra manuscrita. Se todo lo que hay que saber sobre la vida de mi abuelo. Aparte supongo que necesitara de mi viejo ordenador para poder leer esas unidades ya que creo que no tendrá nada tan antiguo entre sus pertenencias de la nave.
-Tiene toda la razón- respondió Peter- esa iba a ser otra de mis razones para pedir de nuevo hablar con su abuelo, pero ya veo que lo tenia previsto. Bien, si no hay mas remedio hágame el favor de decirme como encontrar todo lo que le sucedió a su abuelo durante los días previos y durante el impacto de las bombas en el territorio chino.

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