CAPITULO 07

Estándar

Peter se despertó sobresaltado con un nudo en el estomago, extrañándose por esa sensación salió hacia el pasillo para averiguar que es lo que estaba pasando.

-Tranquilícese, Peter- oyó una voz que le decía al otro lado del pasillo.

Era el comandante Alfred, se dirigió hacia donde estaba Peter y le comentó.

-Son bolsas de aire, pequeñas perturbaciones, que el piloto automático no puede detectar y hace que caigamos unas decenas de metros cuando penetramos alguna de esas bolsas. Es perfectamente normal, más aun en la zona donde nos encontramos.

-¿y dónde nos encontramos ahora mismo?- le pregunto Peter con dificultad mientras intentaba evitar que esa bola que tenía en el estomago le subiera hacia la garganta.

-Nos encontramos sobre las islas Auletianas, en el mar de Bering- le respondió Alfred – Aun nos queda unas 8 horas de viaje ya que tendremos que rodear el continente asiático por la costa. Es imposible ir en línea recta a través del espacio aéreo Chino a causa de la radiactividad y su contaminación ambiental, sino en menos de dos horas habríamos llegado a nuestro destino. Tómeselo con calma, aproveche el tiempo y disfrute del viaje.

Peter ante estas palabras se quedo pensativo. Si que podría aprovechar todo el tiempo que le quedaba, pero no justamente para disfrutar y para el ocio. Miro el reloj y viendo que aun no había amanecido, se despidió del comandante Alfred y volvió a su habitación. Recostándose en la cama intento relajarse y volver a dormir pero, entre el estomago y el torbellino de preguntas e ideas que le pasaban por la cabeza le fue imposible conciliar el sueño.

Empezó a recapitular. Se estaban dirigiendo ahora mismo a la base Dempsey, ubicada en la provincia de Xinjiang, cerca de la antigua ciudad de Kashi, uno de las pocas zonas seguras de radiación dentro de todo el territorio chino. Tenía claro por qué el presidente Muteleen le pidió que su primera parada fuera allí. El verdadero principio de la guerra y el descubrimiento de quienes eran los verdaderos enemigos fue tras los ataques del 18 de octubre del 2013, también llamado el día de la desolación. Ese día quedo clavado en la mente de toda la humanidad recordando los gritos de más de 1.100 millones de almas desapareciendo al unísono cuando el ataque nuclear impacto por todo el territorio centro-oriental del país.

La mayor parte del contingente ubicado en la base Dempsey son especialistas de catástrofes nucleares y alguno de los altos cargos por aquella época estaban al mando de unidades de lanzamiento de misiles en Estados Unidos. Quienes mejor que ellos para contar lo sucedido durante esos días.

Aparte también la provincia de Xinjiang es uno de los poco territorios dentro del país donde aún queda población de la antigua Republica Popular China, la mayor parte de ella anciana, esterilizada por culpa de la radiación o bien sin descendencia por miedo a las deformidades causadas por las mutaciones de la contaminación medioambiental. Ellos podrían contar de primera mano lo ocurrido en aquella fatídica fecha y como sobrevivieron posteriormente. También el cómo respondió ante tal afrenta lo que quedaba de tan maltrecho país, reducido en pocos días a menos del 10% de su población original. Sabía que iba a ser difícil, primero por su aspecto anglosajón y segundo porque toda esa gente ante los extranjeros era extremadamente reservada, pero tenía que conseguir que contaran su versión para que, gracias a la labor que estaba realizando, nunca quedara en el olvido tal horror y así , quizás, no se volviera a cometer semejante atrocidad.

Sabía que iba a ser muy duro, pero el saber que podía escribir con libertad todo lo que viese y oyese, que nadie le iba a censurar nada de lo que plasmara en su historia, le animo más a conseguir su objetivo. Volvía a sentir ese hormigueo por su cuerpo antaño ya olvidado, cuando se veía ante la posibilidad de encontrar una gran noticia. Supuso que cuando uno es periodista de verdad, nunca deja de serlo, se lleva dentro y te acompañara por siempre. Impaciente, no paro de dar vueltas en la cama, hasta que la voz de la asistente de vuelo Scott se oyó clara a través del comunicador de la pared.

-El desayuno está servido en el salón principal.

Ante estas palabras el estomago de Peter rugió de hambre y haciendo que se olvidara de todo lo demás, le hizo levantarse darse una ducha rápida y vestirse. En pocos minutos se encontraba, solo, en el salón principal admirando el gran buffet de desayuno que había preparado en el centro.

A los pocos minutos, después de acabar su segundo desayuno, empezó a aparecer el resto de la gente que se encontraba a bordo. Fueron tomando asiento y cogiendo su desayuno de la mesa central. Nadie dijo nada a excepción del comandante que, cuando se cruzo con Peter le deseo los buenos días dirigiéndose mientras tanto a la mesa central.

Cuando ya todo el mundo había acabado de desayunar, empezaron a animarse a hablar entre los corrillos que formaron. Mientras Peter fijándose en todos los comensales se dio cuenta de que Rose Mary aun no había llegado así que levantándose de la mesa, se dirigió hacia su habitación.

Llamo a la puerta sin recibir respuesta, y ya cuando estaba a punto de preocuparse, apareció empapada en sudor y con una toalla rodeándole el cuello.

Venia del gimnasio y con aspecto de haberse esforzado al máximo. “Es admirable” pensó Peter “ que una mujer de su edad siga teniendo ese vigor”. Rose Mary se dio cuenta de la presencia de Peter ante la puerta de su habitación y levantando levemente la mano le saludó.

-¿Va todo bien?- le pregunto a Peter.

-Si, si, todo está bien. Solamente me extraño tu ausencia en el desayuno y vine a ver cómo te encontrabas- Respondió Peter.

-No soy muy sociable en ciertos aspectos, Peter. Mientras no sea necesaria mi presencia, me gusta mi soledad. De todas maneras, por las mañanas me gusta hacer algo de ejercicio antes de desayunar no tienes por qué preocuparte por mí. Si lo deseas eres bienvenido a unirte a mi por las mañanas a hacer algo de ejercicio, tampoco te vendría mal- Dijo Rose Mary mirándole un poco divertida.

-Creo que tendré que declinar la invitación- respondió Peter con una corta sonrisa- algunos cuando llegamos a cierta edad, se nos hace muy difícil poder seguir manteniendo una forma más saludable. Cambiando de tema, el comandante me ha informado que en unas cinco horas llegaremos a la base Dempsey y quería hablar contigo sobre el tema y ver si lo tenías todo en orden para nuestra llegada.

-Me parece bien. ¿Qué te parece si nos vemos en el salón en media hora? – dijo Rose Mary- me doy una ducha, desayuno y hablamos sobre ello.

-Perfecto, entonces nos vemos allí. Hasta dentro de un rato- se despidió Peter.

Y así Peter se dirigió otra vez camino del salón a la espera de que llegara Rose Mary.

Cuando llego al salón vio que, sentado en uno de los sofás, se encontraba el comandante Alfred, le saludó y se sentó a su lado sirviéndose la enésima taza de café.

-Dentro de un momento subiré al puente de mando para empezar con las maniobras de aproximación y aterrizaje- le comentó el comandante Alfred- por ahora está siendo un viaje de lo más tranquilo y el piloto automático se está haciendo cargo excelentemente de la nave. Menuda diferencia de cuando teníamos que estar totalmente alerta, hasta hace poco tiempo, por las incursiones y emboscadas enemigas.

-Ya veo que ahora tienes un trabajo más relajado. Supongo que también pasaste tus malos tragos mientras estábamos en estado de guerra. Ojala y que podamos acostumbrarnos a estos cambios- respondió Peter- la señorita Lush me comentó que eligió personalmente a la tripulación y la escolta. ¿Hace mucho que la conoces?.

– ¿A Rose Mary?-dijo Alfred- pues si la memoria no me falla, la conozco desde hace ya unos 12 años. Servimos juntos en Alemania, a las órdenes del coronel  Christopher Weggeman en la base aérea de Spangdahlem. Los dos estábamos asignados a la 52 ala de combate. Estuvimos allí hasta los ataques biológicos del 2016, cuando todas las tropas nos tuvimos que retirar de Europa. Esos ataques nos dejaron un gran dolor en nuestros corazones, pero a Rose Mary más. En esos ataques perdió a su hermano. Luego ya, hasta hace unos 5 años no volvimos a coincidir. Fue cuando me asignaron el mando de esta vieja cafetera. La vi muy cambiada, más dura, más inflexible. No sé qué es lo que le ha podido suceder en este tiempo pero tiene que haber sido algo muy grave para dejar esa cicatriz que tiene en su alma. De todos modos no has podido caer en mejores manos. Si tu vida depende de Rose Mary no te ocurrirá nada te lo puedo asegurar.

Peter reflexiono sobre lo que le comento el comandante Alfred. “Así que no ha sido siempre así” pensó Peter “ bueno espero que con el tiempo se muestre un poco menos fría”.

-Bueno si no le importa, es hora de que empiece con los preparativos- le dijo el comandante Alfred- un placer hablar contigo Peter. Espero que tengamos estas charlas más a menudo.

Y levantándose se dirigió hacia el puente de mando.

En esos momentos, Rose Mary entraba al salón y saludando fugazmente al comandante Alfred, continúo hacia donde se encontraba Peter.

-¿Te sirvo un café?- le pregunto Peter levantándose del sofá.

-No, gracias. Ya me sirvo yo- dijo secamente Rose Mary.

Se sirvió una café y cogió un par de tostadas, y sentándose en un sillón enfrente de donde se encontraba Peter le comento mientras se tomaba el café.

-En la base Dempsey ya están al tanto de nuestra llegada. El plan de seguridad está marcado y no tendríamos que tener ningún problema al respecto.

-Genial – Dijo Peter- ya cuando lleguemos me gustaría ver la situación en el terreno. También hablar con alguien de los más veteranos de la base y si pudiera ser con gente del lugar. Cuanto más de primera mano sea la información que puedo obtener mejor contraste puedo hacer de ella luego.

– No habrá problema alguno creo. La gente del lugar ya lleva muchos años conviviendo con la base y gracias a ella se ha librado de más de un susto. Aun queda mucha gente de cuando ocurrió el bombardeo, lo que te cuenten ya es cosa tuya de cómo seas capaz de empatizar con ellos. Y la persona que buscas dentro de la base creo que es el coronel Thomas Wagner, lleva ahí desde los inicios de la base y antes de eso se encontraba sirviendo en el aeropuerto de Manas en Kyrgyzstan. Creo que es la persona más indicada para que te cuente bajo su punto de vista lo ocurrido en aquellos días- respondió Rose Mary.

-Perfecto, pues entonces en cuanto bajemos de el dirigible intentaremos  ponernos en contacto con ese coronel Wagner.  Le hare una entrevista y mientras intenta preparar un viaje hacia el interior para hablar con algunos de los lugareños.- comento Peter entusiasmado ante la efectividad y memoria de Rose Mary- Muchas gracias por la información.

-Pues si no tienes nada más que decir subiré al puente de mando  y me pondré en contacto con la base Dempsey para dar las órdenes pertinentes para que todo esté preparado a nuestra llegada- dijo Rose Mary y acabando su café se levanto y despidiéndose con un leve gesto de la mano se dirigió  al puente de mando.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s