CAPITULO 06

Estándar

En cuanto subió al dirigible, Peter no puedo más que sorprenderse. A diferencia de la austeridad que vio en la oficina del presidente Muteleen, aquí el lujo y la tecnología estaba presente en todos los rincones. Suelos enmoquetados, un salón inmenso en la parte central con cómodos sillones y mesas de maderas nobles presidido todo por un atrio preparado para eventos artísticos, una barra de bar flanqueado por estanterías con las mejores bebidas espirituosas y nobles licores, algunos de los cuales ya no se podían encontrar a la venta. Una escalinata daba acceso a la parte superior donde estaban ubicadas las habitaciones individuales para los pasajeros, todas ellas con una cama tipo King-size y vestida con las mejores sedas. Bajando por las mismas escalinatas se encontraban el gimnasio con piscina climatizada, una sala de video con una enorme pantalla de 168 pulgadas y un mirador desde el cual se podía observar hasta donde alcanzara la vista incluido debajo de nuestros pies ya que el suelo también era de cristal de seguridad.

Rose Mary dándose cuenta de lo maravillado y confuso que se encontraba Peter aclaro.

-Este dirigible es uno de los primeros que se construyeron y se hizo especifico para el gabinete de gobierno del G.U.N. el anterior mandatario a Muteleen lo usaba continuamente para sus traslados y, llego incluso a usarlo como vivienda habitual. De ahí que este acondicionado de tal manera. El presidente Muteleen no lo utiliza casi nunca, a no ser para acompañar a altos dignatarios por temas de protocolo, lo encuentra ridículo y de muy mal gusto estar rodeado de tanto exceso tal como se encuentra el mundo hoy en día. Supongo que si nos ha asignado este dirigible es porque sabe que vamos a estar mucho tiempo fuera. Nos ha querido procurar el máximo de confort y de paso deshacerse de este viejo trasto que le hace sentir incomodo- con esto último esbozo una media sonrisa.

Continuaron hacia el salón y se encontraron con la tripulación, la cual estaban esperando en fila su llegada. El hombre que estaba mas a la derecha se adelanto un paso, hizo un saludo a Rose Mary, la cual respondió con un leve movimiento de cabeza, y se presento.

-Buenas tardes, Srta. Lush. Sr. Laurent. Permítanme que me presente soy el comandante Alfred Seedy y estoy a cargo de esta aeronave y su tripulación. A mi lado se encuentra mi copiloto el teniente Bank encargado también de la seguridad de la nave y al mando de la escolta de seguridad que nos acompañará, y las señoritas Jensen y Scott que serán su personal auxiliar de vuelo, diríjanse a ellas para cualquier cosa que necesiten.

-Buenas tardes- Logro decir Peter saliendo de su perplejidad- Por favor llámenme Peter y permítanme que omita los rangos ya que vamos a pasar un largo periodo juntos.

-Como quieras Peter. Vamos a despegar en breves instantes, si lo desean pueden acompañarnos a la cabina durante las maniobras de despegue.- Respondió el comandante Seedy.

Peter miró a Rose Mary esperando que diera respuesta a lo que solo recibió un encogimiento de hombros. Dando por sentado que estaba de acuerdo, acepto la invitación del comandante y se encaminaron al puente de mando.

En el puente de mando solo se disponía de dos asientos, el del comandante y su copiloto. Esto era debido a que al no tener que sufrir bruscas y repentinas aceleraciones como ocurría en los aviones no se veía necesario como elemento de seguridad sino más bien de comodidad. Normalmente solo tenían acceso al puente de mando los oficiales de la tripulación, las auxiliares de vuelo tenían sus propios asientos en la zona de office al lado de la cocina. Peter y Rose Mary se situaron cada uno al lado de uno de los asientos apoyando las manos en el respaldo.

Era la primera vez que Peter veía como se manejaba un dirigible, aunque había ya leído sobre su funcionamiento muchas veces en las largas trayectorias de sus viajes en busca de la noticia y sabia lo esencial, nunca había visto en persona los elementos del puente de mando.

Lo primero en que se percato fue en el enlace neuronal, una especie de tiara plana de metal que se ajustaba al cráneo del piloto el cual, mediante unos sensores bioeléctricos situados en el interior de la diadema, recogía las ondas cerebrales y transformaba en datos compilados para que, vía wifi, el ordenador de a bordo comprendiera y ejecutara las ordenes de vuelo lanzadas por el piloto de su cerebro. Esto claro esta requería cierta experiencia y formación ya que se tenía que estar constantemente prestando atención a los instrumentos de vuelo y lo que rodeaba a la aeronave, pero llegado cierto nivel de experiencia las órdenes eran transmitidas casi de un modo subconsciente y el piloto podía ir atendiendo también otros menesteres. El panel de control era bastante simple, un par de indicadores de altitud y perpendicularidad con el horizonte, otro de velocidad del viento y velocidad relativa del dirigible, numerosas luces de situación de las cámaras de helio y la pantalla del ordenador de a bordo, en la cual una vez realizadas las maniobras de despegue el piloto podía introducir el destino deseado, comprobar el estado general de la nave y activar el piloto automático.

-Vamos a despegar-comunico por radio el copiloto, tanto a la torre de control como a la escolta- tomen posición y manténganse a una distancia de 200 metros-Esto último dirigido a la escolta.

Piloto y copiloto se miraron mutuamente y asintieron al unísono. Se colocaron las tiaras y se recostaron en los asientos. En ese mismo instante la nave fue como si tomara vida propia. Todas las luces de control se encendieron en verde. En el cristal del puente de mando se pudo observar como una miríada de datos se volcaban mientras que en el centro el H.U.D se iluminaba marcando la inclinación, velocidad del viento y posición de destino. En el momento en que el comandante tomaba una fuerte inspiración, el dirigible empezó a elevarse lentamente, en el momento en que alcanzo una altitud óptima el dirigible empezó a acelerar paulatinamente hasta alcanzar la velocidad de crucero. Mientras esto ocurría Peter pudo observar cómo, tanto el comandante como su copiloto, seguían prestando atención a los indicadores sin que ello mermara su capacidad de concentrarse en el vuelo de la nave. Algo verdaderamente admirable y que demostraba la experiencia de estos dos avezados pilotos. Una vez establecida la ruta el copiloto activo el piloto automático, dejando en manos del ordenador el control total del dirigible.

-Bien si lo desean ahora podemos ir hacia el salón para tomar un pequeño refrigerio- dijo mientras se levantaba el comandante Seedy.

-Totalmente de acuerdo con usted Alfred-respondió Peter con tono alegre- llevo desde que desembarque esta mañana en Liberty Island sin haber probado bocado alguno.

Los cuatro salieron del puente de mando, camino al salón donde las dos auxiliares estaban ya preparando unos deliciosos platos y algo de bebida fresca. Tomaron asiento en los cómodos sofás, mientras la Srta. Scott les decía el menú y tomaba nota de lo que querían cada uno de ellos.

Una vez satisfecha el hambre, mientras servían unos deliciosos cafés expresos, hacía años que Peter no podía tomarse el lujo de tomar un café de verdad, como mucho uno de esos sucedáneos solubles y no siempre, el comandante Seedy inicio la conversación.

-Peter, cuando nos informaron de este servicio la verdad es que no nos dieron mucha información de lo que iba a ser el trabajo. Solamente se nos dijo que teníamos que estar a la entera disposición de vuestras órdenes y que no lo comentáramos con nadie ni guardáramos registro alguno de nuestras actividades. Ahora ya nos habéis dicho que nos dirigimos a China pero ¿podríais explicarnos algo más de esta misión? ¿Cuáles son los objetivos, destinos y duración?

-Si te soy sincero no sabría que decirte-respondió Peter

Y en ese momento Rose Mary se incorporo y mirando a los dos pilotos dijo cortando lo que Peter estaba a punto de decirles.

-Comandante Seedy, se les ha dado las ordenes necesarias no necesita saber nada más. Esto es una misión de alto secreto y no podemos permitir ni la más mínima filtración. Conforme vayamos avanzando le iremos informando de los siguientes pasos a tomar, pero mientras tanto por favor, absténgase de preguntar nada mas al respecto. Son ustedes unos excelentes soldados, de una reputación intachable, por eso los he elegido personalmente así que podrá entender este tipo de situación. Compórtense como tal y sigan las órdenes

-Tranquilicémonos todos por favor- interrumpió Peter- sabemos perfectamente todos que estos aun son tiempos peligrosos y entiendo las dudas que suscita, sobre todo por el tema de la seguridad, al comandante y su tripulación. Pero tengo que decirte Alfred, que aunque quisiera no puedo contarte más de lo que ya sabes. Por ahora nos dirigimos a China. Ni se el tiempo que estaremos allí, ni el siguiente destino. El resto como bien a dicho Rose, no podemos comentar nada y no es porque desconfiemos de vosotros. Cuanto menos sepáis será mejor para vosotros.

El comandante relajo su actitud ante la respuesta de Peter y tomando el café que le servían, se puso cómodo en el sofá, dando una fugaz, casi imperceptible mirada a su copiloto, algo que Rose Mary noto en el momento y le hizo preguntarse a que se debía.

Pasaron el resto de la tarde hablando de banalidades, como por ejemplo la historia de ese dirigible, preguntándole a Peter sobre su trabajo de campo en la guerra y contando viejas experiencias en el combate. Cuando ya el cansancio empezó a aflorar en el rostro de Peter, el comandante Seedy les dijo.

-Pues creo que si me disculpáis, iré al puente de mando a revisar que todo vaya bien. Si lo deseáis, ya tenéis preparadas vuestras habitaciones. Mañana con el primer rayo de sol os despertaremos para tomar el desayuno y, si todo va bien, pocas horas después habremos aterrizado ya en la base militar Dempsey.

Y agradeciendo la hospitalidad, Peter se despidió de los presentes e hizo camino hasta su habitación. Ya agotado después de tan ajetreado día, quitándose solo los zapatos, se recostó en la cama.

En ese mismo instante llamaron a la puerta. Rose Mary entro sin esperar respuesta y quedándose plantada delante de Peter le dijo.

-Ten mucho cuidado con lo que vayas a decir de ahora en adelante. No nos podemos fiar de nadie. Como bien te dijo el presidente Muteleen parte de nuestro propio gobierno, no estará de acuerdo con la labor que tenemos que hacer y, seguramente, intentaran por todos los medio detenernos para que no salgan a la luz sus errores, fracasos y canalladas.

Cuanta menos gente sepa lo que estamos haciendo mejor. Así que no vuelvas a comentar detalla alguno de nuestra labor con nadie.

-Tienes toda la razón- Le respondió Peter que ni se había incorporado y seguía tumbado- Siento mi torpeza no volverá a ocurrir. ¿De verdad que no confías ni en el mismo personal que has elegido personalmente?

-no, no es que ponga en duda su integridad, más bien lo hago velando por ellos. Cuanto menos sepan de lo que estamos haciendo, mejor para ello

-Muy bien habiéndolo ya aclarado-Asintió Peter-te importaría salir de la habitación, quisiera descansar. Ya mañana veremos que es lo que haremos en China. Ya voy teniendo algo en mente, pero ya mañana te lo explico.

Y despidiéndose con un hasta mañana, Rose Mary con cara de enfado y soltando entre dientes todo tipo de improperios, salió de la habitación cerrando la puerta con comedida fuerza.

“Por fin algo de paz y tranquilidad” se dijo para sí Peter. Y mientras le pasaba por la mente diversas ideas de donde y a quien preguntar en China, no le costó mucho coger el sueño.

Con el piloto automático en marcha y todas las medidas de seguridad en orden en pocas horas toda la tripulación de la nave estaba ya durmiendo. En ese momento en algún punto de Teherán en un sombrío despacho alguien recibe un mensaje cifrado en su terminal con receptor de microondas. “Sospechas confirmadas, el presidente Muteleen no ha dado nada por finalizado. Nos dirigimos en este momento a China, volveré a informar según tenga nuevas noticias”.

El enigmático personaje borro el mensaje de los servidores, cerro la terminal  y utilizando un antiguo teléfono de línea terrestre, ya que son las únicas comunicaciones que no están controladas, llama a sus superiores.

-Ha sido confirmado. El presidente Muteleen ha requerido de los servicios del Sr. Peter Laurent, no sabemos aun exactamente qué es lo que se propone, pero sí que ahora mismo se están dirigiendo a China.

-¿Tenemos aun a alguien de nuestra gente en China?-pregunto el interlocutor al otro lado de la línea.

-Si por supuesto- respondió el enigmático personaje- desde el incidente siempre hemos tenido allí personal asignado para poder ir borrando todo rastro que pudiera aparecer de nosotros. Han capturado a muchos pero aun tenemos 2 o 3 personas leales a nuestra causa.

-Bien. Hágales saber de la llegada del Sr Laurent y ordéneles que se mantengan lo más cerca posible de él. Quiero que averigüen todo lo posible acerca de su misión y posibles rutas a tomar.  Esto es prioritario. Ahora que estamos tan cerca de la consecución de nuestro proyecto no podemos dejar ningún cabo suelto.

-Se hará como usted manda, gran maestre. En cuanto cese nuestra comunicación, mandare las instrucciones pertinentes a nuestros contactos en China.

-Perfecto. Sigan a Peter Laurent allá donde vaya y si ven que se acerca demasiado a nosotros, ya sabe lo que tiene que hacer. Manténganos  informados de cualquier evolución.

Y el interlocutor al otro lado de la línea cerró la comunicación. En ese momento El enigmático personaje activo de nuevo la terminal y el receptor de microondas y envió el siguiente mensaje.

“Agente Ning. En estos momentos se están aproximando a la base Dempsey un civil y la agente del servicio secreto Rose Mary Lush. Es primordial que se aproxime lo más que pueda a este civil cuyo nombre es Peter Laurent. Necesitamos que consiga datos sobre su misión y la ruta que está siguiendo. Manténgase en línea para próximas instrucciones en los horarios indicados, es todo.

Y volvió a cerrar todo por última vez, cogió su sombrero y abrigo y apagando las pocas luces que daban algo de tenue luz a la habitación, salió por la puerta.

 

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