CAPITULO 04

Estándar

El ascensor paro en la planta 30, donde se ubicaban las oficinas de gobierno y el gabinete. Al salir al pasillo, vieron a un soldado sentado en la mesa de su puesto de vigilancia mirando distraídamente una revista. El soldado levanto la mirada y en cuanto vio a Rose Mary, de un salto se puso en pie en posición de firmes y con voz nerviosa dijo.
-A sus órdenes, enseguida doy aviso de su llegada. Esperen un momento por favor.
Rose Mary le repaso con la mirada de arriba abajo y, totalmente indignada por el comportamiento de ese soldado, señalo a Peter un banco donde podrían sentarse mientras esperaban. “Algo me dice que a ese soldado se le acabo el trabajo de oficina”, pensó Peter.
Pasados unos minutos, una mujer se acerco hacia donde estaban ellos, y con total amabilidad les dijo.
-El señor presidente les recibirá ahora. Si son tan amables de seguirme.
Se levantaron y siguieron a la joven muchacha, no tendría más de 20 años. Otra de las repercusiones de la guerra, por culpa del masivo alistamiento y la atrocidad de las batallas modernas, casi se podría decir que la humanidad había perdido casi dos generaciones completas. Por lo que, o la gente con edad de trabajar era muy vieja, o muy joven como era el caso de esta mujer. Al girar la primera esquina, vieron un par de grandes puertas y Peter se dio cuenta que no hacía falta mucha ayuda para averiguar cuál era el despacho del presidente.
Les abrió la puerta y Rose Mary, deteniéndose, le dijo.
-Entre, yo le espero aquí afuera. Lo que tenga que tratar el presidente con usted es solo con usted.
Y con algo de nerviosismo Peter franqueo la puerta. En cuanto entro se quedo sorprendido, esperando algo suntuoso de la magnificencia esperada de un cargo de autoridad mundial, recordando en los viejos tiempos, los pomposos despachos de diferente presidentes que vio por televisión. Se encontró con un despacho enmoquetado un par de estanterías colocadas en la pared, montones de papeles en una mesa enorme al otro lado de la habitación y también amontonados por el suelo. Un par de monitores colgados del techo informando puntualmente de todo lo que ocurre alrededor del mundo que tuviera incidencia en la respuesta presidencial y un ordenador portátil encima de la mesa era la única tecnología visible. Sentado en un sillón bastante confortable, el presidente Muteleen se levanto, rodeo la mesa y yendo a su encuentro alzo la mano ante Peter.
-Bienvenido Sr. Laurent. Gracias por responder a mi llamada y perdone todas las posibles molestias que le hayamos causado.- Dijo con un tono afable el presidente.
– Al contrario Sr. Presidente, es un honor estar aquí y más un día tan memorable como hoy- Comento con diplomacia Peter.
Peter observo al presidente Muteleen un momento, a sus 70 años de edad era un hombre bastante bien conservado. Se notaba enseguida que cuando podía hacia algo de ejercicio, tenía una alimentación equilibrada y gracias a su fisionomía, común en su país lo que fue en el pasado Senegal hoy conocida como Unión Confederada de Estados Africanos, no se notaban mucho los signos de envejecimiento salvo quizás por las manos y las canas que le aparecían diseminadas por el cabello. Noto que tenia cierto semblante de preocupación, y eso le extraño sobre todo por diferir tanto del estado general del resto de la población contenta por el fin de la guerra. Sin más el Presidente le invito a sentarse en la silla enfrente de la mesa presidencial y, apartando una pila de papeles que le impedía poder ver a Peter, él se sentó en su asiento.
-Su presencia ha sido requerida, porque necesitamos de sus servicios para un trabajo bastante sensible. Dado su experiencia en el mundo periodístico, sobre todo en lo que se refiere a corresponsal de guerra, y estando acostumbrado a viajar de aquí para allá buscando la noticia, y sobre todo por el renombre de su labor y contactos, creo que es la persona indicada para llevar a cabo esta tarea que le quiero encomendar. –Muteleen se detuvo un momento buscando en el rostro de Peter alguna reacción a las palabras que acababa de decir, sin embargo, Peter que con los años ha aprendido a esperar a conocer todo el contexto de la noticia y no sacar conclusiones precipitadas, se mantuvo sereno esperando que el Sr Presidente continuara con su exposición.
-Como se habrá dado cuenta- Continuo el Sr Presidente – La noticia del fin de la guerra, ha sido ya difundida en el mundo entero, por lo menos a la mayoría de la población. Aun hay grupos aislados con cierto grado de incomunicación, que no ha sido posible hacerles llegar la noticia en el mismo momento que a los demás, pero ya han sido enviados despachos por todo el mundo con la comunicación del fin de las hostilidades y, supuestamente, la orden de rendición a los grupos del frente enemigo

En ese momento Muteleen desvió la mirada con cierto aire de consternación fijándose en las pantallas a la espera de noticias que confirmaran la llegada de esos despachos.
-¿Orden de rendición?… ¿de mano de quien si se puede saber?- Pregunto Peter con exagerada curiosidad.
-En su debido momento todo le será aclarado Sr Laurent- Respondió Muteleen volviendo su atención hacia Peter- Por ahora déjeme explicarle cual quiero que sea su actividad en los próximos días, tal vez meses. La población ha sido realmente animada con la noticia del fin de la guerra, pero pienso que seguimos teniendo un vacio en estos últimos 15 años de no saber en realidad como ha sido de profundo el cambio a nivel mundial que se ha producido a raíz de este conflicto. Tampoco sabemos con certeza los causantes del estallido de la guerra, ni siquiera como un grupo, supuestamente, tan pequeño de gente con bastante influencia eso sí, logro hacerse con un ejército tan grande y unas armas tan temibles que lograron hacer frente al mundo entero. Pero lo que más preocupación nos da es el saber si de verdad hemos logrado terminar con esta amenaza, si de verdad hemos atrapado a los verdaderos culpables e instigadores y que la humanidad será capaz de perdonarse el daño ocasionado a si misma.- Muteleen paró durante unos segundos volviéndose a fijar en las pantallas y con cierto aire de desanimo continuó- Por todo esto quiero encargarle que haga una crónica, que refleje con sus palabras todo lo acontecido antes, durante y como, todo esto, ha cambiado nuestra sociedad.
En ese momento Peter comprendiendo el porqué estaba ahí se quedo petrificado. El Presidente quería que iniciara una labor titánica, sin saber como ni por donde empezar, no supo ni siquiera articular palabra ante lo que estaba oyendo.
Muteleen viendo la sorpresa en la cara de Peter sonrió, y sin darle oportunidad de responder continuó explicándole su oferta.
-Se que puede parecer algo imposible, pero tenga en cuenta que dispondrá de recursos ilimitados por parte de nosotros, puede pedir todo lo que crea necesario. Sabemos que parte del trabajo ya lo tiene más que visto de sus años de corresponsal de guerra y es uno de los poco que ha sabido plasmar con sinceridad las atrocidades cometidas en ella.- Con esas palabras volvió a la mente de Peter lo ocurrido en Madrid- Creemos que tiene la suficiente capacidad y tesón para llevar a cabo esta labor y por si fuera poco la total imparcialidad para que las futuras generaciones no crean que es la historia reescrita por los vencedores. No le pedimos que elogie los logros obtenidos por nosotros, sino que se atenga a la verdad y escriba la verdadera historia de estas últimas dos décadas.
-Lo que usted me está pidiendo Sr. Presidente me halaga pero- Logro por fin responder Peter- ¿no cree que tiene personal dentro de su gobierno lo suficientemente capacitados y por si fuera poco mas informados que yo actualmente para escribir esa historia? Por si eso no fuera poco lo que yo tardaría meses en realizar, su equipo podría tenerlo listo en pocos días. Si quiere que cause impacto la tarea que me está pidiendo que haga, debería ser presentada lo antes posible.
-En eso se equivoca Sr. Laurent, no quiero un informe de oficio por parte de mi gabinete para presentarlo ante la humanidad, eso no serviría para nada- respondió Muteleen- Lo que yo quiero es que usted registre la historia de lo sucedido, de mano de los que realmente la han vivido. De todas las partes del mundo hay gente que estará dispuesta a contar lo que vivieron y compartir sus recuerdos de estos años oscuros. Por desgracia, entre toda la gente que trabaja para mi gobierno, no hay nadie lo suficientemente imparcial ni lo suficientemente preparado para realizar esta labor, hay demasiados rencores, demasiados errores que estas mismas personas estarían dispuestas a borrar de nuestras memorias y eso no es lo que quiero. Quiero la verdad tanto de un lado como del otro, solo la verdad.
La firmeza de las palabras del Presidente sorprendió a Peter, y un sentimiento de orgullo y admiración le recorrió todo el cuerpo. Animado por sus palabras, empezó a pensar que algo tan grande como lo que le estaba pidiendo podría ser posible y un viejo fuego, el cual creía ya extinto, empezó a recorrerle por la medula.
-Está bien, acepto- respondió Peter- pero, la historia la escribo yo, la corrijo yo, no habrá después ni intermediarios, ni rectificaciones y por supuesto nada de censura. No sé cuanto tiempo tardare en conseguirlo por lo que tampoco se me puede exigir una fecha de entrega, eso sí, tiene mi palabra que pondré todo mi empeño y energía en esta tarea.
El presidente con rostro de satisfacción se acercó a Peter y estrechándole la mano le contesto.
-Sabía que podía contar con usted. No podría haber pensado en nadie más para este trabajo.
Y volviendo hacia su mesa continuó.
-Acepto sus condiciones claro está, pero yo tengo también algunas por mi parte. La primera es que la señorita Lush le acompañara en todo momento. no para controlarle sino mas bien por su seguridad. Sepa usted que habrá grupos de personas que no estarán de acuerdo con el trabajo que está realizando y, que conforme vaya profundizando más en la historia, harán todo lo posible por impedir que llegue a su meta. Tengo total confianza en la señorita Lush, lleva conmigo desde los inicios del G.U.N. y su lealtad y profesionalidad son inquebrantables. Mantendrá un contacto periódico conmigo y solo conmigo para saber de sus progresos y cualquier petición o necesidad que tenga se la pedirá a la señorita Lush, ella me lo comunicará directamente a mí.
-Como le he dicho anteriormente- Continuo el Sr Presidente- dispondrá de todos los recursos e información que están en nuestras manos. Ya le está siendo transferida la vinculación a una cuenta de gastos secreta del gobierno a su identificador intradérmico con fondos ilimitados, úselo con prudencia y conocimiento. También pondremos a su disposición un dirigible privado de la flota presidencial con el personal de a bordo indispensable, además de una escolta armada de 2 zepelines del ejército de aire para evitar posibles ataques durante sus viajes. Cualquier otra cosa que necesite no lo dude, pídasela a la señorita Lush.
Un pitido intermitente sonó de repente en la mesa del Sr Presidente y desviando la atención hacia el ordenador que lo estaba produciendo, Muteleen extrajo un cable de la pantalla del ordenador y lo introdujo en la pulsera biotrans que tenía en su muñeca derecha. Se sentó y a los pocos segundos el ordenador comenzó a cargarse de energía gracias a la energía bioeléctrica que la pulsera extraía del cuerpo de él y la transformaba en energía para el ordenador. Peter se sorprendió de la fortaleza del Sr Presidente, pues como bien es sabido poca gente es capaz de resistir mucho tiempo ese tipo de extracción de energía bioeléctrica sin que se le noten ciertos rasgos de fatiga al poco tiempo de empezar el proceso. El individuo medio no logra aguantar más de 3 minutos la extracción de energía necesaria para el consumo necesario de una bombilla de 100 watios, menos aun para alimentar las baterías de un ordenador de sobremesa. Sin embargo la única señal de cansancio que mostro Muteleen fue el sentarse cómodamente en su asiento fijando su mirada en la pantalla del ordenador.
-Bueno pues- empezó Peter- creo que ha quedado todo claro. Por supuesto sus condiciones son razonables y las acepto. Así que si no tiene nada más que añadir me pondré en marcha Sr Presidente.
-Solo una cosa más Sr Laurent. Le pediría por favor que su primera parada para recopilar información fuera China- Le respondió Muteleen.
Peter comprendiendo el porqué de tal petición asintió con la cabeza.
-Mucha suerte con su tarea Sr. Laurent le deseo lo mejor. Y por favor, tome todas las precauciones que estime necesarias, y  manténgase alerta- Dijo en tono de despedida Muteleen.
-Buenas tardes entonces, y gracias por la confianza que deposita en mi Sr Presidente.
Y dando media vuelta se dirigió hacia la puerta mientras pensaba, en todo lo que se le podría presentar en su futuro más próximo.

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