CAPITULO 3

Estándar

Esperaron hasta que el ferry atraco en el puerto, habiendo llegado a su destino, esperaron unos minutos a que el resto de los pasajeros desembarcaran, Rose Mary dio un vistazo al pasillo y cerciorándose de que estaba vacío indico a Peter que le siguiera.
Cuando salieron del ferry, Peter se quedo sorprendido. Al otro lado del muelle, una cola interminable esperaba poder avanzar para embarcar al ferry en dirección a Liberty Island.
-¿Es normal tanta afluencia?- pregunto Peter.
-No, todo es a causa de la noticia del fin de la guerra. Ha habido muchos desplazados viviendo aquí durante estos años, esperando la noticia para poder regresar a sus casas y volver con sus seres queridos. La difusión de la noticia ha sido como el pistoletazo de salida para toda esta gente. Espero de verdad que encuentren lo que buscan allá donde vayan- le respondió Rose mirando atentamente a las personas que esperaban poder acceder al ferry.
-Mmm, vaya, así que si que tiene algo de corazón. yo Había perdido la esperanza de poder vislumbrar algo de sentimiento en su rostro señora Lush. – Dijo Peter con tono irónico.
Rose Mary le miro un par de segundos directamente a los ojos, sin entender lo que quería decir. Cuando cayó en la cuenta se giro repentinamente y continúo avanzando sin mediar palabra alguna.
En ese instante una alarma sonó en el puesto de control del acceso al ferry, los dos se giraron al unisonó justo para ver como un hombre corría huyendo del puesto del control, a la vez que el agente apostado allí gritaba e intentaba en vano alcanzarlo entre toda esa gente.
De repente un silbido penetrante paso al lado de Peter y antes de que se diera cuenta el hombre yacía en el suelo con convulsiones. Giro la cabeza y vio como una pequeña descarga de electricidad estática asomaba aun por la manga de la chaqueta de Rose Mary. –“Un aturdidor eléctrico”- pensó Peter y un escalofrío recorrió todo su cuerpo, replanteándose seriamente bromear o intentar cualquier cosa con esa mujer.
El aturdidor eléctrico era un arma muy versátil. Como si de un brazalete se tratara se acoplaba a la muñeca del usuario, iba equipada con unas capsulas en cuyo interior estaban instalados un acumulador de energía el cual almacenaba una carga de unos 300.000 voltios y dos electrodos que introducían esa energía en el cuerpo de la víctima con el impacto. Estas capsulas estaban alojadas en una especie de lanzadores que utilizaban la repulsión electromagnética para expulsarlas, haciendo que se lograra llegar a distancias de unos 50 metros con una precisión bastante efectiva. No hacía falta apuntar a una parte especifica del cuerpo, si la capsula te alcanzaba quedabas paralizado en el momento. El pobre diablo encima salió corriendo en dirección a ellos por lo que no tenía ninguna oportunidad de esquivarlo. Fue bastante improbable que se diera cuenta hasta que cayó al suelo presa de las convulsiones producidas por la descarga.
Por fin el agente del puesto de control llego hasta el hombre tendido en el suelo, y mirando la palma de su mano con detenimiento dijo.
-no tiene el chip intradérmico, bueno no has podido ir muy lejos. A ver qué explicación nos das.
Rose Mary lo miro con aire despectivo y comento.
-Y después también están este tipo de individuos, que viendo que sus aliados o amigos cayeron huyen intentando que no descubramos lo que hayan podido hacer delante de nuestras narices. Bueno se acabo el espectáculo, sigamos  Sr. Laurent.
Y continuaron hacia la salida del puerto. Una vez en el exterior un coche oficial les estaba esperando. Entraron y acomodándose en el asiento trasero, Rose Mary le indico al chofer que se dirigiera al hotel donde Peter se alojaría. Peter entonces tuvo la oportunidad de ver la ciudad desde la ventanilla. Después de 20 años estaba irreconocible. Casi ninguno de los grandes rascacielos, símbolo de esta antigua gran ciudad, continuaban en pie. Habían en su lugar un montón de agujeros, algunos limpios otros con cuadrillas de obreros procediendo a su desescombro. El cielo, antaño invisible por la capa de contaminación que había en la ciudad, se veía con toda su majestuosidad ya que al acabarse los combustibles fósiles, el problema de la contaminación también cayó con ellos. Se veían muchos coches eléctricos, bicicletas y carros por la carretera, respetando todos los límites de velocidad y demás normas de tráfico, gracias al gestor de trafico de la ciudad el cual, desde el subsuelo de la ciudad, gestionaba el movimiento del trafico ya fuera en los mismos vehículos eléctricos mediante la conducción automática, o bien por medio de señales luminosas y carriles habilitados para ellos en el caso de las bicicletas y los carros, todo gracias a la gran cadena de procesadores y sensores que tenia equipado por lo que la conducción era todo menos peligrosa incluso en una gran ciudad como esta. Este era el caso del coche donde se encontraban. El chofer indico al ordenador de a bordo el destino solicitado, y habiendo establecido enlace con el gestor de tráfico, se le introdujo la mejor ruta para llegar y cuando el gestor lo vio viable, el coche se incorporo a la carretera iniciando el trayecto hasta el hotel. La única función del chofer era supervisar que no fallaba nada en el coche y como último recurso tomar los mandos del vehículo si el sistema automático fallaba.
Una vez llegaron al centro de la ciudad, Peter vio sorprendido la gran masa de gente que estaba en mitad de las calles, saltando, cantando, abrazándose y felicitándose por la gran noticia recibida. Tuvieron que parar el vehículo un par de veces, a lo que Rose Mary incomoda se le noto un leve atisbo de nerviosismo por la situación y siempre con la mano sobre la muñeca de su aturdidor. Pero no era para menos la pesadilla de hacia ya 20 años había terminado, un nuevo futuro prometedor se vislumbraba para el día de mañana y las esperanzas y felicidad renacían en estas personas que hasta hace poco vivían sus vidas grises, tristes y apáticos dejándose llevar por la corriente.
Una vez ya llegados al hotel, Rose Mary se despidió del chofer emplazándole para una hora después en la misma entrada del hotel. Accedieron al vestíbulo del edificio, y dirigiéndose a la recepción del hotel, confirmaron la reserva de habitación de Peter. La mujer que se hallaba detrás del mostrador levanto la vista un instante sorprendida y cuando su mirada se cruzo con la de Rose Mary, enseguida la agacho y confirmo la reserva de dos habitaciones contiguas en el piso 42.
Peter se pregunto si sus maletas estarían ya en su habitación, y ya llegados al pasillo de la planta 42 se dio cuenta que extrañamente todas las puertas de las habitaciones de esa planta estaban abiertas, un par de agentes estaban apostados en diferentes sitios estratégicos vigilando todo el perímetro y Rose Mary le indico cual iba a ser su habitación.
-Siempre habrá un par de agentes vigilando el pasillo, como creo se habrá dado cuenta la planta entera ha sido reservada. Aquí no nos molestara nadie, ahora si lo desea tiene tiempo de asearse y cambiarse de ropa antes de que nos dirijamos a la sede de la G. U.N. para su entrevista con el presidente.
Y haciendo caso de la mujer, Peter entro en su habitación y tomo un baño que le relajo y tonifico los huesos. Deshizo la maleta, se tumbo en la cama y a su mente volvió la imagen de ese hombre corriendo y, en apenas unos segundos de su huida, desplomarse ante sus ojos por la descarga ¿Seria un fallo del chip? ¿O un insurgente que se negaba a implantárselo?, claro que si ese fuera el caso la pregunta es ¿Cómo sobrevive y realiza las transacciones si es, en teoría, la única vía de hacerlo?
Mientras divagaba oyó que llamaban a la puerta. Se levanto y rápidamente se puso unos pantalones. Abrió, Rose Mary esperaba al otro lado de la puerta.
-¿Aun esta sin vestir?-increpo bastante molesta- Dentro de una hora tiene concertada la cita con el Presidente Muteleen.
-¿En una hora?- pregunto sorprendido Peter.
-Así es. Siento que con todo el retraso ocurrido antes no haya tenido tiempo de prepararse, pero así están las cosas. Vístase rápidamente, le espero en el hall.
Peter cerró la puerta y rápidamente se enfundo una camisa, la primera que cogió del armario, la chaqueta y unos zapatos. Bajo al hall y enseguida vio a Rose Mary, se dirigió hacia ella. Conforme se aproximaba a ella Peter vio que en su cara asomaba un gesto de incredulidad mezclada con algo de irritación.
-Sr. Laurent ¿De verdad piensa presentarse así ante el presidente del G.U.N?
-¿Cuál es el problema?-dijo Peter algo molesto.
-No, ninguno. Pero no creo que quede muy bien por su parte presentarse sin haberse peinado y calzado con zapatos, muy bonitos sí, pero sin calcetines algunos- le recrimino Rose Mary mirándole de arriba abajo.
Peter, rojo de vergüenza, se miro delante de uno de los espejos que habían en los pilares del hall y, dándose cuenta de su aspecto, se disculpo inmediatamente y subió a la habitación a acabar de arreglarse.
Ya con el visto bueno de Rose Mary, ambos subieron al coche que les esperaba en la entrada del hotel y Rose Mary le indico al chofer que se dirigiera al edificio del G.U.N.
Por el camino, Peter aun con un atisbo de sonrojo en su cara, aprovecho que Rose Mary aun le miraba con cara divertida y le pregunto.
-Perdone que insista Sra. Lush, pero ¿Sabe usted cual es el tema que el presidente Muteleen quiere discutir conmigo?
-Primero de todo, no es señora es señorita pero usted puede dirigirse a mí como agente Lush. Y con respecto a lo que tiene que discutir con el presidente Muteleen, no sé nada. A mí solo me informaron de mi misión como escolta personal suyo, no recibí mas información- Le dijo en un tono más afable al que se había dirigido a Peter hasta el momento- no se preocupe, en unos minutos sabrá todo lo que necesite saber al respecto.
Peter, ya resignado del todo, espero pacientemente y en silencio. Y mientras veía a través de la ventanilla del coche la algarabía y jubilo de las personas que estaban en la calle de repente, al final de la avenida que estaban recorriendo, vislumbro el edificio del G.U.N., antigua sede de la Organización de Naciones Unidas (United Nations o U.N) uno de los pocos edificios históricos de antaño que logro sobrevivir al conflicto.
Bajaron por la rampa de acceso al garaje del edificio gubernamental y, después de pasar por tres controles de seguridad, bajaron del coche dirigiéndose al ascensor.

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