CAPITULO 2

Estándar

Unos minutos antes de llegar al aeropuerto liberty, el comandante anuncio por los altavoces.
-Estimados pasajeros, en pocos minutos llegaremos al aeropuerto liberty de Nueva York. Son ahora mismo las 10:22 de la mañana y la temperatura ambiente es de unos 23º Celsius, con clima despejado y los niveles de radiación dentro del límite establecido, les agradecemos que hayan volado con nuestra compañía y les deseamos una feliz estancia.
Peter se despertó, tardo unos segundos en darse cuenta donde estaba, hacia tiempo que no dormía tan profundamente como lo hizo esa noche, lo achaco a la fatiga del viaje después de 28 horas de vuelo y la despreocupación de tener alguna obligación. Miro a través de una de las cristaleras del dirigible y se encontró ante liberty island donde ahora se encontraba el aeropuerto liberty y una vez se situó la famosa estatua de la libertad regalo de los franceses al pueblo americano. Recordó con pena aquel fatídico día que un ataque suicida con un avión comercial se estrello con la tan conmemorada estatua símbolo del sueño americano, haciendo temblar las almas de los americanos y empezando un camino de violencia sin marcha atrás. Paradójicamente la fecha fue elegida a conciencia sabiendo que produciría el máximo daño posible. El 11 de septiembre de 2020, aquella fatídica fecha EE.UU entro con toda su ferocidad y rabia en guerra contra los enemigos de la humanidad, aunque como después se vio ataco al enemigo incorrecto y por motivos equivocados.
Ahora en conmemoración a esa imagen del pasado se levanta en ese mismo terreno el aeropuerto liberty rememorando ese deseo de libertad y prosperidad que el pueblo americano tuvo antaño. Aunque también su ubicación se pensó de forma estratégica, ya que al ser una isla algo alejada del continente se podía controlar más fácilmente las idas y venidas de los pasajeros y ante posibles infiltraciones y/o ataques poder evitarlos más fácilmente.
Aterrizaron en la zona de amarre y cuando el comandante dio el visto bueno se abrieron las escotillas. Los pasajeros fueron bajando por la escalinata e introduciéndose en la terminal procedieron a recoger sus equipajes. Una vez se encontraba con sus maletas se dirigió a la salida de la terminal, paso su palma sobre el lector electrónico y tras confirmar sus datos el agente de aduana le dio la bienvenida al país.
-Bienvenido Sr. Laurent, si no tiene inconveniente diríjase a la sala de espera del terminal y enseguida ira alguien en su búsqueda.
-¿Perdón?, esperaba poder llegar al hotel para asearme y descansar un poco. ¿Qué hay algún problema con mi identificación?-Respondio sorprendido Peter.
-No, ningún problema en absoluto. Es simplemente por seguridad. Tiene asignada una escolta personal mientras perdure su estancia en Nueva York, órdenes presidenciales- Dijo el agente sin levantar la cabeza del monitor del lector.
Dándole las gracias y despidiéndose, Peter se acerco a la sala de espera y se sentó. Contrariado pensó cual podría ser el motivo por el que se le asignara una escolta personal a él un periodista sin afiliación política alguna y sin conocer a nadie en este país. Viendo que no iba a llegar a ninguna conclusión decidió esperar pacientemente a que le avisaran.
Después de 3 horas esperando, asomo una mujer a la puerta  y con voz autoritaria pregunto.
-¿Sr. Peter Laurent?
-Si, soy yo- dijo Peter mientras se ponía de pie con un tono impaciente después de la larga espera.
-Disculpe la tardanza, Sr Laurent. Hemos tenido unos pequeños problemas con el ferry a Liberty Island, pero ya se solucionó, vengo en calidad de escolta para acompañarle durante toda su estancia aquí en Nueva York, soy la agente especial Rose Mary Lush. Si es tan amable de acompañarme nos dirigiremos al área de embarque del ferry y le llevare a su hotel.
Y dándose media vuelta, Rose Mary empezó a andar a grandes zancadas sin ni siquiera mirar atrás y comprobar si Peter le seguía el paso, este totalmente sorprendido por la altanería de la mujer agarro inmediatamente su equipaje y con grandes dificultades siguió a la mujer. Cuando logro llegar al lado de Rose Mary la observo un momento con detenimiento, una mujer mayor, como casi todos los cargos públicos del planeta, de unos 60 años más o menos pensó, alta, esbelta, con una marcado sentimiento de preocupación y algo de fastidio en la cara. En ningún momento durante el trayecto al ferry le dirigió la mirada a Peter y él se dio cuenta que algo no le sentaba bien a esa mujer con que la hubieran asignado de escolta de Peter. No intento entablar conversación alguna con ella, además de darse cuenta que no iba a lograr sacarle nada en ese momento por su actitud, también porque le costaba mantener el ritmo acelerado que llevaban y bastante tenía con poder seguir respirando entrecortadamente.
Una vez llegados a la zona de embarque al ferry, Rose Mary se paro y escuetamente le indico a Peter que dejara su equipaje al mozo que ellos se encargarían de hacérselo llegar todo al hotel. En vez de aguardar la cola de pasajeros, ella saco su identificación ante la garita de vigilancia e inmediatamente los guardias allí apostados saludándoles marcialmente les abrieron la puerta de acceso. Cuando paso a su lado, Peter se dio cuenta que en la cara de esos dos fornidos hombres asomaba un gran pánico hacia esa mujer, algo que solo logro aumentar la curiosidad de Peter acerca de quién era Rose Mary.
En vez de subir a la cubierta superior a sentarse en uno de los asientos de plástico para esperar la llegada del ferry al continente, Fueron a la cubierta de camarotes y una vez llegados al final del pasillo Rose Mary, abrió la puerta de uno de los camarotes e hizo que Peter entrara en el, ella antes de entrar echo un vistazo al pasillo y al percatarse que no había nadie y que nadie les había visto llegar hasta el camarote, entro y cerró la puerta.
-Bien- dijo Rose Mary, con un aire cansado- esperaremos aquí dentro hasta la llegada a destino.
-Me ha dicho que usted era agente especial-comento Peter con aire despreocupado- ¿podría enseñarme su identificación?
La pregunta, que en un principio podría parecer totalmente normal, escondía un doble objetivo para Peter. El primero lograr ver si existía algo en su documentación que le hiciera ver esa reacción de pánico de los dos guardias del puesto de vigilancia y la segunda intentar romper el duro hielo interpuesto entre los dos y continuar intentando sacarle información del porque de su requerimiento ante el presidente del G.U.N. (Government of United Nations) y la causa de la asignación de escolta durante su visita a Nueva York.
Con un claro fastidio por su parte, Rose Mary saco su identificación del bolsillo y se la mostro a Peter. “Rose Mary Lush, Agente Especial Servicio Secreto del G.U.N. nº 00010” con una foto de hacía poco tiempo y con la misma cara de se podría decir severidad. Cuando Peter leyó el cargo que ostentaba comprendió al instante la reacción de aquellos dos hombres. En la actualidad no hay autoridad más severa y dura que el Servicio Secreto del G.U.N. y para añadir más leña al fuego el número de identificación de la agente indicaba que trabajaba en ese cuerpo desde su creación hacia ya más de 9 años, por lo que además de la experiencia vivida y el respeto ganado con esos años de servicio a la alianza, mostraba que de seguro era una persona con un muy alto cargo en el cuerpo. ¿Entonces, porque asignarle a esa persona la escolta o custodia de un periodista entrado ya en años y sin ningún peligro aparente para la ciudad y la máxima autoridad del gobierno?
Y sin darle oportunidad de conseguir más información por su parte Rose Mary guardo de nuevo su identificación.
-¿Todo correcto?- pregunto ella- Bien, pues si no le importa, necesito que se quede aquí dentro. No abra a nadie, es mas no podrá porque me llevare yo la llave del camarote. Voy a salir un momento a verificar nuestro perímetro de seguridad y enseguida vuelvo.
Y sin permitir que Peter le respondiera, dio media vuelta y volvió a salir por la puerta viéndole Peter perfectamente como observaba la zona para ver si encontraba alguien o algo que le indicara que estaban siendo vigilado.
Al rato volvió a entrar en el camarote. Se acerco a la mesa, y sin mediar palabra se sentó y activo su holopantalla para ver los últimos reportes del servicio secreto y mensajes que le hubieran llegado, Peter, incomodo ante ese frio silencio se levanto, y acercándose un poco a ella le preguntó.
-Perdone, pero ¿Podría decirme exactamente para que estoy aquí? ¿Y el porqué de su presencia? Sigo sin entender nada de lo que está pasando, y a cada momento todo esto se está volviendo más extraño.
Ella apago la holopantalla, y dirigiéndole una gélida mirada le dijo secamente.
-Se le informara de todo a su debido tiempo, mientras tanto absténgase de hacer preguntas, sobre todo fuera del área de seguridad.
-¿Área de seguridad?- dijo Peter extrañado, era la primera vez que oía eso.
-Si, área de seguridad, el área que comprende el edificio de Naciones Unidas y edificios gubernamentales adyacentes.
-Bien pero, permítame otra pregunta. ¿Está molesta conmigo, se ha levantado así de torcida hoy, o es así todo el tiempo?- inquirió Peter harto ya de las malas maneras mostradas por Rose Mary.
A lo que ella claramente sorprendida y con un tono más furioso le contesto.
-Le repito que se abstenga de hacer más preguntas fuera del área de seguridad, y ya dentro de ella limítese a preguntas fuera del ámbito personal.
Y sin mediar más palabra, volvió a encender la holopantalla, y bajando la mirada se centro otra vez en los correos lanzando una serie de improperios que Peter, afortunadamente, no pudo entender.
Viendo que no lograría sacar nada más de información de su acompañante, hecho un vistazo al camarote y acercándose al plano del ferry colgado en el reverso de la puerta, se quedo viéndolo para distraerse un poco e intentar olvidar ese ridículo enfrentamiento.
Este ferry es otro de los grandes avances tecnológicos logrados en un principio para fines militares, igual que el dirigible, ante la falta de combustibles fósiles. Movido por dos hélices, estas a su vez eran impulsadas por una seria de turbinas que sacaban la energía de unas inmensas baterías alojadas en la sala de maquinas. Estas baterías almacenaban la energía de unas turbinas instaladas en el casco que, merced a las corrientes resultantes del embudo que se generaba entre la isla y el continente, giraban con la fuerza de las mencionadas corrientes submarinas. Aparte un par de molinos de viento situados encima de la cubierta superior aprovechaban la gran fuente de energía eólica producida por los vientos que se dirigían constantemente del mar hacia el continente. Y  para los pocos días de calma chicha unos paneles solares aseguraban la dotación de energía a la batería confiriéndole así al ferry una casi perpetua autonomía, merced del buen mantenimiento de los diferentes equipos.
Viendo que no había nada más que hacer, se sentó en una de las literas y comprobando que la posición de Rose Mary no había cambiado y seguía inmersa en la observación de su holopantalla, encendió la suya para comprobar si tenía nuevas noticias. Nada, nadie se acordaba de él. Pocas personas la verdad, seguían manteniendo contacto con Peter. De todos sus seres queridos, o habían muerto víctimas de la guerra, o estarían bastante ocupados con todo el tema del fin de las hostilidades. Así que se quedo sentado esperando la llegada del ferry al continente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s